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sábado, 20 de julio de 2013

Los alcances de la libertad

Los alcances de la libertad: intención, consejo y elecciones.

Hasta este punto se puede concluir que para ser realmente libres, los seres humanos debemos emplear objetivamente la razón. Sin embargo, la fórmula no es tan sencilla, ya que lo que consideramos razonable depende de muchos factores. Por otro lado, es necesario señalar que la libertad se ve restringida por las situaciones que nos determinan, es decir, que nos limitan al decidir entre una acción u otra.

Una de las preguntas que ha acompañado al hombre a lo largo de la historia es si realmente existe la libertad. ¿Cuántas veces tenemos que hacer cosas que no deseamos, o dejar de hacer aquello que queremos? ¿Podemos decir, en tal caso, que somos libres? Sin duda, hombres y mujeres estamos determinados por las condiciones en las que vivimos, así como por nuestras propias necesidades; esto no quiere decir que no exista la libertad.

Los alcances de la libertad: intención, consejo y elecciones

Ser libre no significa hacer todo lo que se quiera: una persona es plenamente libre cuando es capaz de elegir, después analizar detenidamente lo que más le conviene, tomando en cuenta las limitaciones que tiene, así como las consecuencias (tanto buenas como malas) en que resultarán sus acciones. Los actos del ser humano, al ser libres, implican el tener que asumir la responsabilidad de los resultados que conllevan.

Intención, consejo y elección

Examinemos ahora la forma en la cual se toman las decisiones en la práctica, teniendo en cuenta nuestros deseos y aquello que nos determina.
Alberto Hernández Baqueiro (1997) dice que este proceso consta de varias etapas:

  • Intención: voluntad o deseo de hacer algo
  • Consejo: intervención del juicio, ¿es posible y viable lo que queremos hacer?
  • Elección: decisión final

Cuando una persona toma una decisión, en su interior se origina un proceso gradual en el que intervienen varias de sus facultades: a la inteligencia le corresponde reconocer y poner el orden de la actuación, mientras que a la voluntad corresponde mover o empujar al sujeto, por fuerza de su deseo, hacia el objeto elegido.

Intención, consejo y elección


Al respecto del proceso de toma de decisiones, Alberto Hernández Baqueiro señala lo siguiente:
“El proceso por el que se llega a formar una decisión consiste en una alternancia de intervenciones tanto del conocimiento como del deseo. En ese proceso, un avance en el conocimiento es el que desencadena un movimiento progresivo en el que las dos facultades, inteligencia y voluntad, se retroalimentan, impulsándose mutuamente a ir adelante hasta llegar a un punto en el que se da la elección, y por consiguiente el acto libre completo”.

Más adelante, en la unidad 3 del curso, estudiarás con detalle el proceso de la toma de decisiones.

1.2. La voluntad

Tenemos, pues, que uno de los elementos que intervienen en la toma de decisiones es la voluntad, entendida como el deseo de hacer algo.

¿Pero cómo se expresa la voluntad en la práctica?

Las acciones que realizamos pueden ser clasificadas en tres formas:
-voluntarias
-contravoluntarias
-no voluntarias

Clasificación de las acciones


Acciones voluntarias

Las acciones son voluntarias cuando existe el deseo de llevarlas a cabo, es decir, su principio de realización se encuentra en la persona que las ejecuta, en su voluntad o deseo.

Acciones contravoluntarias

Las acciones contravoluntarias son aquellas que se hacen sin desearlo, es decir, de manera forzada. Detrás de ellas existe un agente que obliga a su realización, es decir, un condicionamiento.

Acciones no voluntarias

No se puede decir que las acciones no voluntarias sean deseadas, sin embargo tampoco son despreciadas. En algunos casos son una combinación de lo voluntario y lo contravoluntario, mientras que en otros no parecen mezcla sino acciones defectuosas, a las que les falta algo para ser plenamente libres.

Imagina que un amigo te cuenta que una madre abandonó a sus hijos. Te preguntarás entonces: ¿se fue para iniciar “una nueva vida” con otra pareja y con otros hijos?, ¿la situación económica tan precaria la obligó a buscar trabajo en un lugar distante?, ¿sufrió una enfermedad que la llevó a la muerte?

Si quiso separarse de sus hijos para tener una nueva vida, lo hizo voluntariamente. Si las circunstancias la forzaron a irse, entonces fue contravoluntario. Si murió, su partida y el abandono de sus hijos fue no voluntario.

Hasta ahora podemos concluir que la libertad, en una dimensión plena, implica la intervención de la voluntad o deseo y la inteligencia. Por ello, cuando llevamos a cabo ciertas acciones sin dimensionar las posibles consecuencias, somos libres únicamente en apariencia.

La inteligencia nos permite tomar en cuenta las determinaciones que nos rodean y ser conscientes de las consecuencias que acarrearán nuestros actos, para así tomar las mejores decisiones para nosotros y para quienes nos rodean.

Cabe resaltar que el grado de libertad no nos exime de la responsabilidad. El estado de ignorancia en el que nos encontremos puede llevarnos a actuar ciegamente, pero es nuestra obligación hacernos cargo de las consecuencias. Piensa en una persona que, en estado de ebriedad, atropella a alguien más. Si bien puede alegar que no era consciente de sus actos, sí es responsable de haber ingerido el alcohol que lo llevó a provocar dicho accidente.

Así como la ignorancia, hay muchos factores que obstaculizan el uso pleno de la libertad. Te invitamos a leer el documento Los obstáculos de la libertad, para conocer algunos más.

1.3. Ética y moral

Hay varias ciencias que examinan los actos humanos (la antropología, psicología, sociología, historia, etc.) pero cada una los aborda desde una perspectiva diferente. Para propósitos de la materia nos apoyaremos en la ética y la moral, que se ocupan de las normas o costumbres que rigen la conducta de los miembros de un núcleo social desde la “bondad” o “maldad” que involucran.

¿Cuál es la diferencia entre ética y moral?

Los seres humanos tenemos la capacidad de actuar conscientemente, a voluntad. Somos responsables de nuestros actos, pero con frecuencia dichos actos se sujetan a las normas de nuestra comunidad, y esto nos lleva a ser morales.

La moral es prescriptiva, es decir, dicta reglas de conducta y normas que favorecen la convivencia entre los individuos de una comunidad (de ello se desprende que existan diversos sistemas morales); la ética, por otra parte, es la reflexión en torno a dichas reglas. Mientras que la moral se pregunta: ¿qué debo hacer?, la ética se interroga sobre los fundamentos de aquello que se hace.


En el siguiente esquema se muestran las diferencias entre ética y moral.

Moral

Realiza evaluaciones específicas sobre diversos tipos de conductas ("Ema actuó bien")
Elabora normas prácticas ("debes ser fiel a tu esposo").

Ética

Examina el comportamiento moral de los individuos
Formula normas morales de acuerdo a principios éticos racionales

Adolfo Sánchez Vázquez clarifica la distinción entre la ética y la moral de la siguiente manera:
“La ética no crea moral. Aunque es cierto que toda moral efectiva supone ciertos principios, normas o reglas de conducta, no es la ética la que, en una comunidad dada, establece esos principios y normas. La ética se encuentra con una experiencia histórico-social en el terreno de la moral, o sea, con una serie de morales efectivas y dadas y, partiendo de ellas, trata de establecer la esencia de la moral, su origen, las condiciones objetivas y subjetivas del acto moral, las fuentes de valoración moral, la naturaleza y función de los juicios morales, los criterios de justificación de dichos juicios y el principio de que rige el cambio y sucesión de diferentes sistemas morales.

La ética es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad. O sea, es ciencia de una forma específica de conducta humana".

SÁNCHEZ VÁZQUEZ, Adolfo (1979). Ética. Barcelona: Crítica. Pág. 24-25.

Hay algunas acciones conscientes que no pueden ser juzgadas desde la ética, ya que no son ni buenas ni malas. Por ejemplo: alimentarse, rascarse la cabeza o beber agua cuando tenemos sed.

Para juzgar éticamente una acción se requiere analizar la intención con que se realizó. Para ello, podemos llevar a cabo un juicio ético. A continuación, analizaremos qué es y en qué consiste. Pero antes, realiza la Actividad 2. Teorías de la libertad.

1.4. El juicio ético

El juicio ético nos permite determinar en qué grado los actos se apegan o alejan de las normas o principios establecidos por un sistema moral. Es ético porque se basa en aquellos criterios que justifican la forma de obrar. Por lo general, los sistemas morales de las sociedades toman como principio aquello que se reconoce como bueno, por ende, se actúa correctamente cuando los actos generan un bien.

Podríamos citar el imperativo categórico de Immanuel Kant, mismo que se erige como un principio moral compartido por diversas culturas y religiones:

Esto quiere decir, que uno debe actuar como quisiera que actuaran los demás.

"Obra sólo según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que tus actos se tornen un ejemplo de ley universal"
Immanuel Kant
Fundamentos de la metafísica de las costumbres.

Existe una serie de normas fundamentales que ha guiado nuestros actos a lo largo de la historia. A través de la razón, por ejemplo, todo hombre reconoce que el bien común es su propio bien; que no debe conducirse atendiendo sólo su propio interés sin cuidar el bien de los demás.
Otras normas morales son: el respeto a la vida de los demás seres (en especial la de sus congéneres con los cuales comparte la misma dignidad humana), la lealtad a la verdad (ya que por ley natural, la palabra debe estar al servicio de la verdad, y por ello lo expresado debe coincidir con lo que se piensa. Si la palabra no refleja la idea, se violenta el orden natural de las cosas), etc.
Ahora revisarás algunas pautas para elaborar un juicio ético que te premitirá definir si un acto es moralmente bueno o malo bajo determinadas condiciones.

Objeto, Fin y Circunstancia


Objeto

El objeto de un acto es aquello que se realiza en lo inmediato e independientemente de las circunstancias. No se debe confundir con el fin.

Fin

El fin es el resultado final que el agente (es decir, quien realiza la acción) desea obtener por medio de su acción.

Circunstancia

Las circunstancias se definen como accidentes (lugar, modo, medios empleados, cantidad, relación, tiempo, etc.) que envuelven al acto humano moral. Pueden no estar presentes, pero pueden agregar mayor o menor maldad o bondad a los actos.

Ejemplo:

Un hombre rompe el parabrisas de un automóvil para sustraer una laptop que estaba en el asiento, la vende para comprar droga, ya que es un adicto.
La explicación es la siguiente:
Objeto: apoderarse de lo ajeno, en este caso, la laptop.
Fin: la satisfacción de su necesidad de la droga.
Circunstancia: el automóvil con la laptop a la vista.

¿Cómo se puede saber si un acto ha sido bueno o malo?
Se debe poner especial atención al fin, ya que es el elemento que revela la voluntad y la especificación detrás de los actos humanos. En el ejemplo anterior, se sabe que el robo es intrínsecamente malo, por lo cual el acto es malo. Sin embargo el fin define el dictamen: el robar es malo, y más aún, cuando se hace para satisfacer una adicción.

"El fin indica la intención moral del acto, es el fin particular que se da a sí mismo un sujeto al realizar un acto. Es interior y sólo puede ser conocido por un acto de reflexión sobre el pensamiento, por lo que es el elemento principal de acto voluntario".
Régis Jolivet

Veamos otro ejemplo:
Es muy diferente vestirse con el objeto de cobijar o proteger el cuerpo, a comprar zapatos compulsivamente con el fin de satisfacer la avaricia, como lo hizo Imelda Marcos, quien acumuló centenares de pares de zapatos cuando fue primera dama; a pesar de que gran parte de la población filipina se hundía en la pobreza extrema debido a la crisis económica.
Su objeto era la adquisición de zapatos de forma innecesaria.
Su fin, poseer cada vez más.
La circunstancia en que se dio este hecho fue la pobreza de su pueblo.
Por tanto, se puede decir que el acto fue malo.

En los casos anteriores se observa claramente que el elemento indispensable de la voluntariedad debe ser tomado en cuenta para realizar el juicio moral. Queda entendido que, independientemente del acto en sí, el fin lo convierte en bueno o malo.

En la vida diaria, por otro lado, se actúa con fines que no son malos por sí mismos. Sin embargo, las circunstancias lo convierten en una falta, como puede ser transitar en sentido contrario al permitido o hablar por celular en el aula durante la clase. En este caso, se trata de actos prohibidos por una autoridad positiva.
Es conveniente precisar que las circunstancias generalmente le dan cierto grado a la bondad o maldad objetiva de los actos: no es lo mismo robarle cien pesos a un hombre rico que los va a usar para comprar unos cigarros, que a un pobre que solamente tiene que pagar el tanque de oxígeno para su madre enferma de los pulmones.
La última situación es algo más grave, pues implica poner en peligro la vida de una tercera persona, mientras que el primero tiene como atenuante el impedir que el hombre compre cigarros.

Dentro de este contexto, enunciaremos algunos aspectos que podemos considerar como circunstancias (García, 2006, p. 55).
Quién: es la cualidad o condición de la persona que realiza la acción.
Qué cosa: se refiere a la cantidad o cualidad del objeto.
Dónde: es el lugar donde se realiza la acción.
Con qué medios: se refiere a los medios, sean lícitos o ilícitos, usados para ejecutar la acción.
Por qué: es el fin intentado en la acción.

Cómo: es el modo moral con que se realiza el acto; determina con qué grado de advertencia o deliberación se actúa.
Cuándo: designa la cualidad de tiempo o la duración de la acción.

Algunas precisiones importantes
El juicio ético se lleva a cabo según las normas de determinado sistema moral, pues definir normas que sean universales y compartidas por todos los seres humanos es una tarea cuasi utópica ya que los rituales sociales que pueden ser válidos en una sociedad, pueden tener connotaciones muy negativas en otras.
Por ejemplo, mientras que las antiguas culturas mesoamericanas practicaban los sacrificios humanos, los griegos los rechazaban. A pesar de esto, es famoso el designio del oráculo que ordenaba el sacrificio de Ifigenia para que los griegos pudieran zarpar a la Guerra de Troya. ¿Es adecuado decir que una cultura era más “salvaje” que otra?

Algunas precisiones importantes
A continuación se te presenta un texto de Alonso García Luz, titulado Diversas combinaciones en la acción humana, en donde se establecen algunas pautas para determinar si un acto es bueno o malo, a partir de la obra de Santo Tomás de Aquino.
Reflexiona sobre las ideas que presenta.

¿Consideras que es posible determinar la bondad o maldad en los actos partiendo de este sistema?
Para responder esta pregunta, piensa en una situación de tu vida donde apliques alguna de las combinaciones descritas emitiendo al final un juicio moral sobre ésta.

martes, 21 de mayo de 2013

3.4. Autorrealización

Desarrollo Humano

Unidad 3. Valores y proyecto de vida


3.4. Autorrealización

Para Maslow (2003) los seres humanos tenemos diversas necesidades, la más alta de todas ellas es la necesidad de autorrealización. Ésta es una necesidad difícil de describir ya que varía de una persona a otra.

Para que un ser humano logre la autorrealización debe tener satisfechas muchas necesidades previas para evitar que interfieran o que utilicen energías que están abocadas a este desarrollo. Dentro de éstas se encuentran las necesidades de satisfacer las capacidades personales, de desarrollar el propio potencial, de hacer aquello para lo que se tienen mejores aptitudes y la necesidad de desarrollar y ampliar los “metamotivos” (descubrir la verdad, crear belleza, producir orden y fomentar la justicia).

Maslow a través de sus estudios describió 16 características que las personas autorrealizadas deben presentar:


  • Punto de vista realista ante la vida.
  • Aceptación de ellos mismos, de los demás y del mundo que les rodea.
  • Espontaneidad.
  • Preocupación por resolver los problemas más que pensar en ellos.
  • Necesidad de intimidad y un cierto grado de distanciamiento.
  • Independencia y capacidad para funcionar por su cuenta.
  • Visión no estereotipada de la gente, de las cosas y de las ideas.
  • Historia de experiencias cumbre profundamente espirituales.
  • Identificación con la raza humana.
  • Relaciones profundamente amorosas e íntimas con unas pocas personas.
  • Valores democráticos.
  • Habilidad de separar los medios de los fines.
  • Sentido del humor vivo y no cruel.
  • Creatividad.
  • Inconformismo.
  • Habilidad para alzarse por encima del ambiente más que ajustarse a él.
  • Reflexiona.


Ahora que ya conoces las características de las personas autorrealizadas, identifica cuáles de ellas tienes tú. Debes ser muy honesto, pues esto te ayudará saber en qué tienes que trabajar.
¿Cuántas características tienes de la lista?
Si tienes todas o la mayoría, ¡felicidades, vas por buen camino! Si no, hay que trabajar arduamente para poder obtenerlas.

Si quieres saber un poco más sobre el tema, te recomendamos leer el artículo Autorrealización personal y espiritualidad en las condiciones complejas de la sociedad contemporánea.

Autoevaluación
Evidencia de aprendizaje 2. Mi plan de vida
Ahora es tiempo de armar tu propio plan de vida.

1. Reúne todas las actividades de este capítulo y retoma tus reflexiones para llenarlo.

Con esta actividad concluyes tu trabajo en esta unidad y con ello la asignatura Desarrollo humano.

Esperamos que los ejercicios y lecturas que has llevado a cabo contribuyan a fortalecer el compromiso moral.

Recuerda que el primer paso consiste en asumir una actitud crítica ante las situaciones diarias que se te presentan. Antes de aceptarlas, es necesario verificarlas, conocer tu realidad, preguntarte qué es lo que quieres lograr. Sólo hasta entonces podrás elaborar un plan de acción, poner manos a la obra, evaluar tus resultados y disfrutar los frutos de tu trabajo.

Continúa con entusiasmo y empeño, estamos seguros que con disciplina y motivación, podrás hacerlo de la mejor manera. ¡Buena suerte, no pierdas de vista tus metas!

3.3. Proyecto de vida.


Desarrollo Humano

3.3. Proyecto de vida

Cuando realizas un proyecto de vida, eliges un camino a seguir, dejando de lado otras opciones, lo cual en muchas ocasiones genera un conflicto existencial que complica la toma de la decisión.

Por ejemplo, sucede cuando una persona tiene que decidir la carrera que va a estudiar, o cuando ya la está estudiando y ésta no cumplió con sus expectativas, la persona se siente inconforme en algún momento y reflexiona sobre la posibilidad de un nuevo camino para su vida.
Significado y concepto

Revisemos algunos conceptos:

El concepto de proyecto viene del latín proiectus que nombra al conjunto de actividades coordinadas e interrelacionadas que buscan cumplir con un objetivo específico. De esta manera, podría decirse que un proyecto de vida es la dirección que una persona define para su propia existencia.

Cuando se habla de proyecto, nos referimos al conjunto de actividades que de forma coordinada e interrelacionada pretenden cumplir con un objetivo específico. De esta manera, al hablar de proyecto de vida, nos referimos a la dirección que una persona define para su propia existencia.
Considerando sus valores, un individuo proyecta las acciones que realizará en vida para cumplir con sus deseos y metas. Se trata de elaborar un programa de actividades a seguir para lograr sus objetivos de vida.

D’Angelo (1994) lo conceptualiza como una construcción ideal de lo que un individuo espera o quiere ser y hacer:

“Es un modelo ideal sobre lo que el individuo espera o quiere ser y hacer, que toma forma concreta en la disposición real y sus posibilidades internas y externas de lograrlo, definiendo su relación hacia el mundo y hacia sí mismo, su razón de ser como individuo en un contexto y tipo de sociedad determinada”.

En el proyecto de vida se señalan funciones y contenidos de la personalidad, en los campos de situaciones vitales de la persona:
Valores morales, estéticos, sociales, etc.
Programación de tareas-metas-planes-acción social.
Estilos y mecanismos de acción que implican formas de autoexpresión: integración personal, autodirección y autodesarrollo.
Como otra manera de definir un plan de vida se puede decir que éste supone la enumeración de los objetivos que una persona quiere lograr a lo largo de su vida y una guía que propone cómo alcanzarlos. Este plan puede incluir metas personales, profesionales, económicas y espirituales. Incluye además objetivos a largo plazo: el sujeto puede pensar dónde le gustaría estar dentro de cinco o diez años, y a partir de esa idea, comenzar a desarrollar el plan.

Por tal razón, el plan de vida también es un plan de acción, con pasos a seguir y plazos. Es necesario que sea evaluado periódicamente para saber si se ha cumplido con los objetivos y si no, proponer nuevas acciones.
Proyecto de vida, ¿para qué?

Construir un proyecto de vida es esencial, ya que establece un camino a seguir, es una búsqueda del quién soy y para qué estoy aquí, de lo contrario se vive sin rumbo fijo, a la deriva, sin sentido.

Muchas personas viven de esa forma y cuando no se tiene una idea clara hacia dónde se va, cuando faltan convicciones, cuando no existen fuertes ideales, cuando no se tiene valores claros, se corre el riesgo de caer fácilmente en la desilusión y el pesimismo.

De acuerdo con Vargas Trepaud (2005), autores como Goleman y Fischman desde la perspectiva de la inteligencia emocional, señalan algunas razones para planificar la vida, mismas que pueden resumirse en diez puntos.

Primera razón

Decisión personal

Cada día hacemos nuestra vida, lo que hacemos hoy son los cimientos de nuestra vida futura. La calidad de nuestra vida está determinada por la calidad de nuestras decisiones y acciones. De tal forma que cada uno es constructor de su propia vida y de su destino personal.

Segunda razón

Responsabilidad social

“La vida constituye una irrenunciable e impostergable responsabilidad frente a sí mismo y los demás”.

Cada quien debe aprender a ser responsable de su vida, no los demás. Cada cosa que hacemos o dejamos de hacer afectará lo que podemos ser en el futuro.

Tercera razón

Personalidad individual

Cada vida y cada situación que se presenta en ella, ocurre sólo una vez y no vuelve a repetirse, es posible además, cambiar cada que sea necesario el camino pero hay que estar conscientes de las consecuencias de lo que hacemos.

Cuarta razón

Respeto a sí mismo

Reconocer que como seres humanos la vida que tenemos es el bien más valioso y sagrado que recibimos, nos ayudará a valorarla y a buscarle sentido. No debemos dejar nuestra existencia a la casualidad, debemos respetar y mejorar lo que nos ha sido dado.

Quinta razón

Afirmación de sí mismo

Sólo nosotros mismos podemos decidir lo que nos conviene, a partir de nuestros deseos y sueños, así que, no dejemos que otros decidan nuestra vida.

Sexta razón

Motivación de logros

Muy a menudo, la imagen que una persona tiene de sí misma no coincide con la imagen real de lo que es o quiere ser. Realizar un plan de vida ayuda a una persona a desarrollarse, a que se transforme en lo que quiere ser. Algunos autores coinciden en que uno de los factores del éxito es tener objetivos de vida.

Séptima razón

Oportunidad de realización

Sólo hay una vida para lograr la realización. El ser humano está restringido por su naturaleza orgánica, no cuenta con todo el tiempo del mundo para hacer lo que quiere. Así que, el tiempo no se pierde sino que la persona pierde la oportunidad de ser lo que en verdad quiere conforme se termina el tiempo.

Octava razón

Visión de futuro

No se trata sólo de soñar con el futuro, sino de trabajar para conseguirlo. Moverse en el rumbo planteado para llegar al lugar deseado. Se debe avanzar aprovechando las fortalezas y superando las debilidades. “Cada persona es el capitán de la propia nave de su vida y, por lo tanto, responsable de llevarla a su propio y singular destino”.

Novena razón

Proyecto de Vida

¿Para qué pensar en el pasado si no podemos cambiarlo? El futuro es lo que podemos desarrollar plenamente. Para desarrollarse plenamente se puede construir un proyecto de vida. Obsérvate hacia el futuro, ¿cómo te ves?, utiliza tu imaginación, ¿qué ves?, ¿qué quieres ser? David Mc Nally propone cinco cualidades de la persona segura de sí misma: autoestima, visión, propósito, compromiso y contribución, tales cualidades son las bases psicológicas para salir adelante en este mundo tan cambiante.

Décima razón

Velocidad del cambio

Vivimos siempre en comunidad, nunca estamos solos. ¿Por qué no darnos y darle a otros mejores oportunidades en este mundo globalizado que nos toca vivir?
3.3.1. Estrategias de planeación
La planeación comprende todas aquellas acciones que determinan los objetivos para el futuro y los medios apropiados para conseguirlos. En esta planeación se consideran las metas, objetivos, acciones, recursos que se requieren.

1. Lo primero que hay que establecer son las metas, ¿a dónde quiero llegar?, después hay que describir las características de cada una y los plazos temporales para realizarlas. Las metas deben contar con las siguientes características:
Estar determinadas, cuáles son tus metas en la vida.
Señalar cuál es la prioridad de cada una, y su función: ¿te ayudan a resolver problemas?, ¿aumentan tu motivación?, ¿te hacen progresar?
Deben estar divididas temporalmente en corto (hasta 12 meses), mediano (de 12 meses a 3 años) y largo plazo (más de tres años).

2. Cada meta debe:

  • Estar escrita.
  • Ser específica.
  • Ser medible.
  • Ser realizable y explicar cómo se logrará.
  • Ser digna de ti.
  • Poder visualizarse.
  • Poderse calendarizar.
  • Ser congruente con tus valores y creencias.


¡Ha llegado el momento de plasmar tus metas!
Actividad 6. Metas en mi proyecto de vida
Por medio de la siguiente dinámica realizarás una lista de elementos básicos para la planeación de tu vida.

1. Revisa el archivo Metas en mi proyecto de vida, y contesta los puntos que se te solicitan. Da clic en el icono para descargar el documento.